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¿Es seguro bañarse en el Charco Azul de Chulilla?

Jonathan Lozano, 20 de septiembre de 2021

Muchísimas veces me han hecho esta misma pregunta, ¿es seguro bañarse en el Charco Azul de Chulilla? Partiendo de que yo mismo me he bañado cientos de veces allí, así como muchísimas personas que conozco, y como suelo decir… ¡estamos en la Comunidad Valenciana, no en Australia!, pues siempre había contestado que sí. Pero nunca se debe ser tan rotundo, y de hecho nunca más voy a poder volver a contestar un simple «sí», después de la experiencia de ayer. No vas a creer lo que pasó.

Para poneros en situación, una vez más me encontraba guiando a un grupo de personas por la preciosa y famosa ruta del Charco Azul. Al llegar allí, como es habitual, me puse junto al pantalán, de espaldas al agua, para hacer unas explicaciones, contar anécdotas… Mientras, los clientes se hacían fotos y escuchaban atentos. Cuando, de repente, escucho un grito desgarrador:

  • ¡¡¡Aaaargh!!!

Y veo un pez de unos 70 centímetros literalmente volando por los aires hacia mí.

Mi primera impresión fue pensar «El pez ha saltado del agua a metro y medio de altura y ha asustado a este hombre». Rápidamente lo cogí y lo devolví al agua. En ese momento me giré y vi a mi cliente con la mano ensangrentada.

Foto de archivo, nadie se puso a hacer fotos en ese momento de tensión
Momento de echar el pez de vuelta al agua, no tengo imágenes mejores

¿Qué había pasado? Pues que el cliente había metido las manos en el agua para lavárselas, y un lucio las confundió con una presa, le atacó y al retirar la mano del agua el lucio salió volando, desgarrándole la piel.

 

Foto real de la mano después de lavarle y desinfectarle

Para quien no lo conozca, el lucio (Esox Lucius) es un pez amante de las aguas cerradas (como el Charco Azul), muy agresivo, aunque raramente ataca a los humanos. Su técnica de caza es esconderse en zonas herbosas (como las cañas que hay junto al pantalán) y atacar rápidamente a su presa con movimientos eléctricos e imprevisibles. Pueden llegar a medir más de 2 metros y tienen unos dientes afiladísimos cuya mordedura suele infectarse, siendo necesario tomar antibióticos en muchos casos.

Foto de archivo, aunque se parece bastante al protagonista de este suceso
Toda una leyenda entre los pescadores

No es nuestra intención asustar a nadie. Estoy bastante convencido de que si ve una figura humana nadando (como habrá estado viendo muchas todo el verano) no atacaría. Pero dada la enorme cantidad de gente que visita este paraje y el hecho de que, si en vez de ser un robusto alemán, hubiera sido un niño, las consecuencias podrían haber sido mucho más graves, hemos escrito esto con la intención de que circule y la gente sepa la precaución que debe mantener, seguramente no solo aquí, sino en cualquier otra poza, de esas que tanto nos gustan en verano.

Si ponemos las cosas en perspectiva, peores especies podemos encontrarnos en el mar, y sin embargo todo el mundo se baña en la playa. Así que no dejéis de visitar Chulilla y nuestros parajes, pero… ¡traed una toallita para lavaros las manos! 😉

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